Recomendaciones


(01) 'Sobre las proposiciones formalmente indecidibles de los Principia Mathematica y sistemas afines', de Kurt F. Gödel

(02) La creatividad surge de razonar diferente y hallar absurdos, de repensar éstos y brindarles coherencia.

(03) Hackear es experimentar con las limitaciones de la sabiduría convencional, y aprender algo más en su lugar.
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jueves, 9 de abril de 2020

TÉCNICA APROPIADA PARA EL LAVADO DE MANOS

La siguiente es una adaptación (en redacción, que no en método) de la técnica estandarizada para el lavado no hospitalario y rutinario de las manos.


1. MOJAR las manos con agua.

2. ENJABONAR las manos y las muñecas con jabón suficiente.
 
3. FROTAR:
 
        * las PALMAS entre sí,

        * la PALMA de una mano contra el DORSO de la mano opuesta,
           y viceversa,
 
        * las PALMAS ENTRELAZANDO LOS DEDOS,

        * el DORSO DE LOS DEDOS de una mano contra la PALMA de la mano
           opuesta, y viceversa,

        * ROTANDO, el PULGAR de una mano contra la PALMA de la mano
           opuesta, y viceversa,

        * ROTANDO, las PUNTAS DE LOS DEDOS de una mano contra la PALMA
           de la mano opuesta, y viceversa.

4. ENJUAGAR las manos con suficiente agua.

5. SECAR las manos, preferentemente con una toalla desechable
.


10 de Abril de 2020


martes, 7 de abril de 2020

SOBRE LA FORMA DISCRETA DEL MODELO EPIDEMIOLÓGICO SIR

El modelo SIR consiste en considerar que los individuos de una población se contagian de un agente infeccioso a partir de la interacción directa entre ellos. Esto se representa mediante el siguiente esquema:

susceptibles (S) + infectados → infectados (I) → inmunes + fallecidos (R)

Las implicaciones probabilísticas de tales consideraciones llevan necesariamente al planteamiento de expresiones matemáticas que producen curvas características para dicho fenómeno. La manera en que se efectúan dichos cálculos puede ser continua (empleando ecuaciones diferenciales) o discreta (empleando sucesiones). Esta última forma presenta mayor precisión numérica y teórica que la continua y es sobre la cual se ahonda en el texto a continuación:


Esta exposición se ha efectuado a partir de la emergencia mundial debida a la CoViD-19 (coronavirus disease o enfermedad por coronavirus). Cabe señalar, muy a tono con el texto presentado, que seguir las medidas que eviten los contagios es fundamental para disminuir el desastre social que la enfermedad pueda representar. Para la CoViD-19 son:
  1. Distanciamiento social
  2. Frecuente lavado de manos
  3. Evitar el contacto de las manos con el rostro
  4. Evitar la dispersión de saliva en el aire
  5. Limpiar las superficies de contacto comunes
Estas medidas son muy similares a aquellas que permiten prevenir el contagio por resfriado común. A título personal he comprobado que son realmente eficientes para los resfriados, logrando limitar el contagio en mi comunidad.

El distanciamiento implica no acudir a sitios muy concurridos, lo mismo que evitar los saludos de mano o de beso.

El lavado de las manos debe ser empleando la técnica apropiada, o en su defecto y sólo en caso de ser necesario, mediante la aplicación de gel antibacterial a base de alcohol (al 70% por lo menos).

Para evitar la dispersión de saliva en el aire cabe aplicar el correcto estornudo y tosido, es decir, sobre el ángulo interno del codo. Estando enfermo, resulta conveniente el uso de marcarillas o cubrebocas.

El contacto con el rostro, lo mismo que las medidas anteriores, evita no sólo enfermedades respiratorias producidas por virus, sino también otras como el acné. La limpieza de superficies como el teléfono o la computadora sirve también para eludir dichas enfermedades.

08 de Abril de 2020

miércoles, 25 de marzo de 2020

SOBRE LA MODELACIÓN MATEMÁTICA DE LAS EPIDEMIAS SEGÚN LA ANALOGÍA DEL CONTAGIO RESPECTO A LA TEORÍA CINÉTICA

A partir de la teoría cinética que describe el comportamiento de las reacciones químicas a través del tiempo es posible generar una adaptación para la descripción de fenómenos poblacionales, tales como las epidemias. El texto a continuación aborda lo anterior.


Esta exposición se ha efectuado a partir de la emergencia mundial debida a la CoViD-19 (coronavirus disease o enfermedad por coronavirus). Cabe señalar, muy a tono con el texto presentado, que seguir las medidas que eviten los contagios es fundamental para disminuir el desastre social que la enfermedad pueda representar. Para la CoViD-19 son:
  1. Distanciamiento social
  2. Frecuente lavado de manos
  3. Evitar el contacto de las manos con el rostro
  4. Evitar la dispersión de saliva en el aire
  5. Limpiar las superficies de contacto comunes
Estas medidas son muy similares a aquellas que permiten prevenir el contagio por resfriado común. A título personal he comprobado que son realmente eficientes para los resfriados, logrando limitar el contagio en mi comunidad.

El distanciamiento implica no acudir a sitios muy concurridos, lo mismo que evitar los saludos de mano o de beso.

El lavado de las manos debe ser empleando la técnica apropiada, o en su defecto y sólo en caso de ser necesario, mediante la aplicación de gel antibacterial a base de alcohol (al 70% por lo menos).

Para evitar la dispersión de saliva en el aire cabe aplicar el correcto estornudo y tosido, es decir, sobre el ángulo interno del codo. Estando enfermo, resulta conveniente el uso de marcarillas o cubrebocas.

El contacto con el rostro, lo mismo que las medidas anteriores, evita no sólo enfermedades respiratorias producidas por virus, sino también otras como el acné. La limpieza de superficies como el teléfono o la computadora sirve también para eludir dichas enfermedades.

24 de Marzo de 2020

viernes, 15 de agosto de 2014

SOBRE LA POESÍA SUFICIENTE Y NECESARIA, Y LAS IMPLICACIONES EN LA OBSERVACIÓN DEL UNIVERSO

Ha sido planteado un método para la construcción de poemas [¿Cómo escribir un poema?, 3 de Agosto de 2014]. Además, ha sido demostrado que a partir de los 8 pasos sugeridos es posible construir cualquier poema, es decir, que el método expuesto es suficiente para expresar cualquier tipo de idea con cualquier tipo de poema. No tanto por el orden de los pasos, sino por los elementos que componen a los poemas, se admite dicha suficiencia. Brevemente serán señalados los pasos del método:

  1. Pensar en algo para escribir. Donde se establecen las ideas que expresará el poema.
  2. Elegir un ritmo (la métrica). Donde se establece la distribución de las sílabas en los versos (las frases del poema).
  3. Escribir el primer verso. Parafraseando a Paul Valéry, si el trabajo proporciona los trece últimos versos del soneto, el primero nace de la inspiración y sólo de ella.
  4. Escribir el segundo verso, respetando el ritmo establecido.
  5. Decidir de cuántos versos constará cada estrofa (cada párrafo poético).
  6. Decidir la estructura de la rima (la repetitividad de los últimos sonidos en cada verso). Terminar de escribir la primera estrofa.
  7. Verificar la sonoridad de la estrofa escrita leyéndola en voz alta y corrigiendo (reescribiendo los versos) lo que se escuche desagradable.
  8. Escribir las estrofas faltantes y verificar la sonoridad del poema completo, corrigiendo las partes que sea necesario cambiar.

En dicho método es posible encontrar los elementos presentes en cualquier poema. Dicho de otra forma, observando los requerimientos en cada paso es posible entender de qué recursos se vale la Poesía y, en sí, qué la fundamenta.

Han sido señalados en negritas e itálicas los conceptos elementales. Queda necesario tener «ideas», o una filosofía por expresar. Se requiere de un «ritmo», o de una distribución de las sílabas a través del tiempo. También se necesita escribir, es decir, la retórica, la forma de usar las palabras, es imprescindible. Otro elemento de la Poesía es la «rima», o bien, la forma en que el sonido se distribuye en el espacio escrito que ocupa el poema. Nótese, sobre todo en los poemas modernistas, que la rima es independiente del ritmo, aunque se complementan mutuamente, con mayor notoriedad en los poemas clásicos. Finalmente, la Poesía será escuchada por alguien más y debe ser comprensible, de tal forma que se requiere de efectos para la comunicación.

Todo esto constituye el esqueleto de los poemas. Para agruparlos esquemáticamente se ha tomado una estrella de 5 picos, que igualmente podría ser un pentágono de la Poesía:


Cada componente es controlado por medio de algún objeto. Por ejemplo, el tiempo se controla con el número de sílabas de cada verso, o el espacio se controla con el tipo de sílabas al final de los mismos. O bien, si no se controla el objeto en cuestión, es una forma de control ya no regida por el ser humano plenamente, sino regida por la naturaleza misma del texto redactado, de manera espontánea, ya no premeditada en todos sus aspectos.

Entonces, la Poesía depende de la presencia o ausencia de control de diferentes objetos que serán asociados a una estrella, o también pentágono, similar al anterior:


Así, por el hecho de cambiar en un poema alguna de las características de alguno los objetos señalados, sea voluntaria o involuntariamente –aunque el simple hecho de escribir un poema lleva una intención de antemano–, se obtiene un poema diferente. Existen formas ilimitadas de lograr dichos cambios y es ahí donde el poeta encuentra su trabajo y su inspiración.

Un caso notable es el poema «La Serenata», de José Manuel Marroquín:

Ahora que los ladros perran,
ahora que los cantos gallan,
ahora que albando la toca
las altas suenas campanan;
y que los rebuznos burran,
y que los gorjeos pájaran
y que los silbos serenan
y que los gruños marranan
y que la aurorada rosa
los extensos doros campa,
perlando líquidas viertas
cual yo lágrimo derramas
y friando de tirito
si bien el abrasa almada,
vengo a suspirar mis lanzos
ventano de tus debajas.

[fragmento de «La Serenata»]

Cuando se pensaría que ya no existen maneras de hacer cambios en las palabras, tan inamovibles en el diccionario, lo mismo que las reglas gramaticales que dignifican su uso, según las Academias de Lenguas o instituciones afines, José Manuel Marroquín muestra que sin romper con todo ello es posible ejercer un control sorprendente desde la retórica; con mucha más razón es posible explotar la creatividad –que es el acto de pensar de manera diferente a la establecida, de generar cambios– desde la filosofía, o el espacio, o el tiempo, o las formas en que el poema será leído. De estas últimas ya suelen efectuarse recitaciones corales o lecturas individuales de un mismo poema, el cual termina por ser dos tipos de poemas diferentes porque sus efectos de comunicación asimismo lo son.

Entonces la Poesía tiene un poder expresivo ilimitado, apenas sujeto a nuestra voluntad o nuestra desidia para algunas cosas. Porque involuntariamente guardamos silencio cuando estamos callados en la cotidianidad y, sin embargo, estamos ejerciendo un control de las palabras que no están siendo dichas: todos hablamos o callamos poemas queriéndolo o sin quererlo. Incluso una pintura, que también carece de palabras, que también carece de una forma de distribuir la rima, que carece de ritmo, y se lee siempre en silencio porque sólo se ve, y pudiendo representar que no se deseaba representar nada en particular, es una forma involuntaria que termina por construir un poema extraño a partir de cada omisión.

¿Por qué la Poesía puede ser todo? ¿Por qué la realidad tal cual la concebimos es sólo un matiz poético? Porque la Poesía es suficiente para expresarlo todo, cualquier tipo de idea en cualesquiera que sean las formas posibles. Si de momento alguien quiere representar una emoción, una imagen, o cualquier otra cosa, por medio de palabras, rima y ritmo ordinarios, tal que se forme un soneto, entonces será sólo una interpretación de la realidad desde un ángulo, y será una visión válida. Pero a nadie se le niega la realidad y cualquier poema es concebible, de la misma forma que uno lo ve todo al tener los ojos abiertos, sin poder seleccionar las imágenes que deseamos ver: miramos lo bello mientras lo también miramos lo feo rodeando a lo bello, tan sólo para lograr apreciar las diferencias entre beldades y fealdades, y saber así entender cuáles son unas y cuáles son otras.

Un retrato de alguien querido puede transformarse en poemas. Un suceso también. Sin embargo, el retrato y el suceso en sí mismos son poemas, sólo que vistos desde corrientes poéticas divergentes de las corrientes clásicas. Incluso la misma Poesía puede verse como objetos reales, y no con la palabra «Poesía»: suele ser representada universalmente como la flor –de menos la flor– y el canto. Entonces se enunciará el siguiente principio literario, a manera de teorema deducido con argumentos lógicos constructivistas (los 8 pasos de «¿Cómo escribir un poema?») e intuicionistas:


La realidad se conforma de manera
necesaria y suficiente a través de la Poesía.


Sin afán de sonar levemente ingenioso, este principio es derivado de la mera observación científica del fenómeno lírico. Así, en realidad cualquier forma de expresión o inexpresión es una forma poética. Casos anteriores, de personas quizá intuyendo esta conclusión, existen. Basta la contemplación de las fórmulas matemáticas cuya escritura adquiere cualidades bellas de manera misteriosa. El principio enunciado es en realidad una explicación directa de ello: cada símbolo matemático abrevia alguna palabra o algún concepto que, de cualquier forma, puede expresarse con palabras. Entonces, cada expresión matemática es un reducto lógico de palabras abreviadas. Y dado que la Poesía se vale de palabras, cada expresión matemática es un poema sin rima, sin ritmo, quizá, pero con efectos de comunicación tan eficaces que permiten incluso demostrar una distribución estética de los símbolos empleados, a la vez que interpretan fielmente a la realidad.

Las fórmulas matemáticas pueden reescribirse como poemas clásicos sin que éstas pierdan su rigor lógico y, lo que es más, adquiriendo otros formatos sensitivos. A partir del principio observado, tampoco es de extrañarse que el desprecio dado a la Matemática también sea dado a la Poesía, quizá con mayor ahínco respecto a la anterior. Citando a Harry Martinson, tanto la Poesía como la Matemática «hablan un idioma que se adivina» [Poema. 1931, de Harry Martinson] y son difíciles de entender. Por tal dificultad ambas son repudiadas: la primera es temida por ser imprescindible en los estudios escolares; la segunda es simplemente ignorada por casi todas las personas en el mundo.

Dicha complejidad impuesta a la Poesía (y a la Matemática, aunque al final ambas son matices de lo mismo) ocurre como con la persona que no gusta del baile porque no sabe bailar, o de la persona que no gusta de algún platillo porque ni siquiera lo ha probado alguna vez en su vida. Esto es, la Poesía es rechazada porque casi nadie (si no es que nadie) enseña a leer la Poesía, mucho menos alguien la aprende a leer. Lo mismo vale para el Arte, en general, y menos para la Matemática. El caso es, para leer la Poesía sólo se necesita, retomando a Harry Martinson, adivinar. Con más precisión, se requiere suponer qué es lo que el poeta quiso decir, además de poner a prueba dicha suposición para saber si es correcta o no.

Con las adivinanzas ordinarias, la mayoría escritas con rima y ritmo explícitos, se pretende averiguar a qué se refiere la parrafada enunciada. De la misma forma se lee la Poesía, a riesgo de caer en las mismas frustraciones que ocurren con las adivinanzas ordinarias por no lograr entender el significado del texto. Y, lo que es más, con la Poesía llega a ser más frustrante porque no existe, como suele haber en los libros de acertijos, un solucionario explícito tras leerse el poema. Lo más fácil es abandonar la Poesía, hacer de cuenta que no existe, pero se ha demostrado que está en todas partes y que la construimos todo el tiempo: no podemos escapar de ella.

Es más fácil, no obstante, a diferencia de las adivinanzas ordinarias, que los poemas puedan ser entendidos: es suficiente colocarse en el sitio del poeta, preguntarse seriamente qué quiso decir y porqué, para saber el significado de los versos, si los hay, o de la pintura, o de la escultura, o de las fórmulas matemáticas, o de cualquier matiz poético. No existen, a diferencia de lo que suele creerse, muchos significados: sólo existe un significado. Así como sólo se tiene un cúmulo de ideas en un poema, así como sólo un poeta escribe el poema (aunque puede haber poemas escritos por dos personas), y así como las palabras no suelen tener múltiples significados (aunque sí múltiples acepciones), es que el poema no tiene muchas perspectivas, sino sólo una. Si bien, cada quien puede entender (interpretar) lo que quiera, no todas las formas de leer un poema son correctas: sólo hay una forma correcta y es la que el autor decidió exhibir. Esto puede observarse en los pasos de «¿Cómo escribir un poema?»: se deciden versos, rima, ritmo, una sola forma de cada objeto de la Poesía, y no se tiene la indecisión de intentar varias cosas a la vez, a menos que sea la indecisión una decisión de todas formas.

La Poesía se lee, consiguientemente, como se escuchan las frases más comunes y cercanas a la cotidianidad. Al preguntarse «¿Qué hora es?» no se entiende «¿Cuántos patos hay?», sino que se entiende «¿Qué hora es?» y uno responde lo que el reloj señale. En el mismo sentido, si el poema dice «Tengo en mí como una bruma» [Tenho em mim, de Fernando Pessoa], no es factible asumir que el autor se sienta feliz, ni que el encanto rítmico y de la rima sean muestra de dulzura. Si Pessoa enunció que “tenía en él como una bruma”, hay que intentar imaginar cómo se sentiría una bruma dentro de uno, y así distinguir que lo nebuloso de esa bruma sólo sirve para ocultar algo que se desea ver: Pessoa se sentía confundido, tal y como se siente el conductor de un automóvil que atraviesa la niebla en la carretera.

De la misma forma puede leerse toda la Poesía, intentando hallar el verdadero sentido de las palabras del autor. Y si no hay palabras, el verdadero sentido de las imágenes. Y si no hay imágenes, el verdadero sentido de cualquier actitud que tome cualquier persona: todas las actitudes tienen un motivo, incluso el no querer tener motivo alguno es razón suficiente para llevar a cabo alguna acción. En toda la Naturaleza, en todo el Universo hay Poesía que sólo hace falta saber encontrar.

15 de Agosto de 2014

[Esta entrada participa en la XI Edición del Carnaval de Humanidades alojado por @ScientiaJMLN en el blog SCIENTIA]
 
 

viernes, 31 de enero de 2014

CIENCIA Y ARTE


La pequeña bailarina de catorce años (1881),
de Edgar Degas.

***


La Ciencia emplea el método científico así:

1. Se tiene una hipótesis, es decir, se asume como verdadera (no de forma definitiva) una idea.
2. Se busca la evidencia (las mediciones corroborables por quienquiera que así lo desee) que determine el carácter verdadero o falso de la hipótesis. Esto es, que la evidencia empate con lo expresado en la hipótesis. Por ejemplo, si la hipótesis dice «1+1=3» y se tiene que «x x, xx», entonces esas dos «x» muestran que 1+1 no es 3.
3. Si la evidencia confirma el carácter verdadero de la hipótesis, entonces la hipótesis se convierte ante las personas en «ley» (porque ante la Naturaleza la hipótesis siempre fue verdadera; siempre fue ley).
4. De lo contrario, la hipótesis se guarda en el baúl de la experiencia como una idea falsa. Esto sirve para no considerarla nuevamente, a menos que sea para realizarle modificaciones tales que den lugar a una nueva hipótesis, así regresando al paso 1.

El método puede tener vertientes como la siguiente:

1. Se deduce a partir de una o varias leyes un teorema.
2. Se busca la evidencia que determine el carácter verdadero o falso del teorema que, por el momento, se considera hipótesis (es más probable que un teorema deducido a partir de leyes verificadas antes como verdaderas sea verdadero, que una hipótesis como sugerencia sin más fundamento que la intuición).
3. Si la evidencia confirma el carácter verdadero del teorema, entonces las leyes que permitieron deducirlo afianzan su carácter verdadero.
4. De lo contrario, alguna, o algunas, o todas, las leyes que permitieron deducir al teorema son falsas -realmente no son leyes-. Entonces se realizan modificaciones a las mismas (según el ingenio del científico que las realice) para concebir nuevas hipótesis que lleven al paso 1. de la primera vertiente del método científico.

Por supuesto, a través de los años y los siglos se han adquirido varias leyes. A la colección de leyes que en conjunto permiten explicar una parte dada de la realidad -lo que existe- se le llama «teoría».

Para describir toda la realidad se pretende que las teorías existentes puedan formar una sola colección que en conjunto explique lo que esté a su alcance, averiguando, además, qué falta por ser descrito (de entre lo experimentado, lo medido).

***

El Arte sigue un método análogo:

1. Se tiene una hipótesis, es decir, se asume como verdadera (no de forma definitiva) una idea.
2. Se busca la evidencia (las observaciones corroborables por quienquiera que así lo desee) que determine el carácter verdadero o falso de la hipótesis. Esto es, que lo observado empate con lo expresado en la hipótesis. Por ejemplo, si la hipótesis dice «El amor es triste en todos los casos» y se tiene que alguien ignorante de la hipótesis está contento por ver a alguien a quien asegura amar, entonces el amor no es triste en todos lo casos.
3. Si la evidencia confirma el carácter verdadero de la hipótesis, entonces la hipótesis se convierte en parte de una «obra de Arte». Así, la evidencia es la obra de Arte. En «La última cena», la imagen es la evidencia que sustenta como verdadera la perspectiva de Da Vinci acerca de la última cena.
4. De lo contrario, la hipótesis se guarda en el baúl de la experiencia como una idea falsa. Esto sirve para no considerarla nuevamente, a menos que sea para realizarle modificaciones tales para concebir una nueva hipótesis regresando al paso 1. La presunta obra de Arte, la que no muestra más que falsedad, es destruida o corregida.

En la Ciencia, la verdad la llevan las leyes. En el Arte, la verdad la llevan las ideas expresadas en una obra de Arte. En la Ciencia, la verdad no la llevan los símbolos, letras o palabras empleados para expresar por escrito las leyes. La obra de Arte es el medio físico (colores, sabores, texturas, sonidos, fonemas y palabras, etc.) útil para obviar las ideas que se confirmen verdaderas a través de las observaciones que en ella misma se ofrecen. Se hace la obra de Arte para hallar la veracidad (o falsedad) de una idea, a la vez que la obra de Arte al ser realizada va expresando poco a poco -sí lo hace- la verdad buscada. Esto equivale a ir deduciendo poco a poco la veracidad de un teorema -que sin ser deducido como verdadero sigue siendo hipótesis- a partir de leyes científicas -asumidas previamente como verdaderas por alguna evidencia obtenida, dado el método científico-.

Por ejemplo, el «David» de Miguel Ángel evidencia desnudo al hombre. A partir de la observación de dicha desnudez se reconoce tal característica como intrínseca a nuestra humanidad, no importando raza ni religión -David es judío-, ni época -aún hoy es posible ver la desnudez de David-, ni cualesquiera otras circunstancias (como que la desnudez sea objeto de prohibición). Asimismo, Miguel Ángel hace notar otras características ocultas: hace patente su homosexualidad y la protege a través del desnudo de David. La homosexualidad de Miguel Ángel puede pasar como una hipótesis que él mismo confirma verdadera a través de su obra de Arte (¿por qué tendría que hacer Miguel Ángel la escultura tal cual la concibió -un David desnudo y atlético- si no es porque encuentra en ello algo atractivo? Hay quienes encuentran incluso en lo repugnante algo atractivo -como Degas lo manifestó en su grotesca bailarina de catorce años-).

La capacidad de ocultar verdades podría ser dada en Ciencia, sin embargo no resulta práctico: si se desea hallar la verdad, es necesario contar con las mediciones e hipótesis de otras personas; al ocultar la verdad se hace difícil que otros puedan confirmarlas con la prontitud esperada: en Ciencia el hallazgo de la verdad es primordial; mientras más pronto, mejor.

En contraste, el poder ocultar verdades a través del Arte es un hábito generalizado. Esto es, se exhiben verdades válidas para todos, medibles por todos; lo que no es medible por todos, el sentir personal, la experiencia individual, se exhibe de forma callada y detrás de la verdad que todos pueden ver en la obra de Arte. También se ocultan los tabúes o las ideas que son prohibidas por algún régimen fundamentalista; la idea verdadera y transgresora puede viajar a través de cualesquiera fronteras por medio de verdades universales que la amparan, como una incógnita inocente.

Nótese que en la obra de Arte la verdad es mostrada de la mano con la evidencia (la verdad en un relato, verbigracia, requiere del relato mismo). En Ciencia, la evidencia y las leyes yacen separadas (las leyes se expresan en papel y los experimentos se efectúan fuera del papel redactado).

El «método artístico» puede tener vertientes como la siguiente:

1. Se realizan obras de Arte a partir de las ideas que otras obras de Arte exhiben.
2. Se busca la imagen, el relato, el poema, el color, el sonido, lo que sea, que determine el carácter verdadero o falso de la idea por exhibir que, por el momento, se considera hipótesis.
3. Si la evidencia expuesta en la presunta nueva obra de Arte confirma el carácter verdadero de la idea que exhibe, entonces la obra de Arte afianza el carácter verdadero de las ideas obtenidas en las obras de Arte de partida.
4. De lo contrario, alguna, o algunas, o todas, las ideas que permitieron elaborar la presunta obra de Arte son falsas. Entonces se realizan modificaciones a las mismas (según el ingenio del artista) para concebir nuevas ideas que lleven al paso 1. de la primera vertiente.

Al basarse en otras obras de Arte se tiene el uso de una «corriente artística» de ideas consideradas verdaderas. También, como en Ciencia, a través de los años y los siglos se han elaborado varias obras de Arte, cuya colección permite explicar en conjunto las diferentes facetas de la realidad, distintas perspectivas y, sobre todo, aquello que convierte a todas las personas en iguales universalmente y aquello que nos distingue a unos de otros. Ese legado que abarca a todas las obras de Arte, análogo a las «teorías» unidas por actuar en conjunto para explicar la realidad, se conoce como «Cultura».

Para describir toda la realidad partiendo del Arte se busca que las obras de Arte existentes formen nuestra Cultura y muestren qué falta por ser descrito (de entre lo ya observado) o por observar (de entre lo ya imaginado).

1 de Febrero de 2014

[Esta entrada participa en la IX Edición del Carnaval de Humanidades alojado por @Diplotaxis en el blog Ciencia y alguna otra cosa]


lunes, 25 de marzo de 2013

BREVE ANÁLISIS LÓGICO Y RETÓRICO DE LA CIENCIA Y EL ARTE COMO PRECURSORES DE LA VERDAD


[Esta entrada participa en la IV Edición del Carnaval de Humanidades alojado por Kurt Friedrich Gödel en el blog Literatura es aprehender a la realidad.]

Apreciar o no apreciar, he allí la cuestión. La frase podría igualmente tomarse con «Medir o no medir», pero más allá de esta semejanza estructural en cuanto a la retórica al estilo Shakespeare, la «apreciación» y la «medición» corresponden a un objetivo idéntico: el hallazgo de la verdad.

La verdad. Los aspectos del Universo, todo lo que es posible tener una idea que es real, presentan siempre evidencias. La verdad de un aspecto radica única y exclusivamente en dicha evidencia. Por ejemplo, se tienen cinco piedras encima de una mesa y se pretende evaluar si son efectivamente cinco las piedras allí. Uno como «medidor» procede a determinarlo a través de un método para tal situación. El método es, teniendo entendido lo que «cinco» quiere decir, de entre muchos posibles, ir contando de una en una las piedras hasta terminar con todas. Si realmente son cinco las piedras, la última debe ser nombrada con la palabra «cinco» en virtud de que se sabe primero va la palabra «uno», luego la palabra «dos», etc. Después de tanto, la prueba de la veracidad de la oración «en la mesa hay cinco piedras» puede darse por cierta o no.

Sin embargo, se dijo que existen otras formas de acercarse a la comprobación de la existencia de las cinco piedras sobre la mesa en cuestión. Se procederá a generar entonces otro método. Supóngase que en una sociedad dada, en lugar de tener por entendido el orden de las palabras «uno», «dos», etc., se representa a cada uno de estos conceptos por medio de imágenes. Entonces el «uno» se representa por «\», el «dos» se representa con «\o», etc. Al final, el «cinco» se representa con la imagen «\o/ X». Dicha imagen en realidad simboliza a una persona dedicando un abrazo. Que la sociedad hipotética haya admitido este tipo de formas para expresar una situación, la «apreciación» del «cinco» particularmente, podría bien ser fortuita. Entonces, una muestra afectiva termina por representar que existen cinco piedras sobre una mesa. O viceversa, las cinco piedras ahora representarían esta imagen amistosa.

Es posible, dentro de nuestra naturaleza humana, que las verdades puedan adquirirse así, a través de símbolos muy diversos y métodos muy variados. Todo depende de la conveniencia que tenga tal o cual método para comunicar tales o cuales ideas. Incluso, como puede observarse de la sociedad hipotética, no es que el primero de lo métodos expuestos les pudiese resultar más conveniente, porque en ella comprenden dicha verdad entorno a las piedras mucho mejor a través del segundo método que de ella surgió. Entonces:

«Existen diversos métodos de los cuales uno puede servirse para adquirir la verdad

No obstante esta implicación derivada de los ejemplos expuestos, cabe preguntarse cómo se valida la validez de uno u otro método. Esto es sencillo. Primeramente, el método implica una forma de representación de la evidencia que la realidad, el Universo, muestra. Después, tiene una forma de corrección. En el primer ejemplo, con el método de «cuenta y error», se tiene una forma de representar el orden de las piedras, una después de otra, mientras se efectúa la cuenta de uno en uno. En el segundo ejemplo, con el método de «imagen y error», se tiene una forma de representar la esencia numérica de las piedras, una imagen para cada colección específica de piedras, mientras cada imagen presenta una condición emotiva, sensible de recuerdos y actitudes, para cada persona. En ambos casos existe la «prueba» y el «error». La prueba es verificar, según ejemplos y definiciones previas, si lo representado está de acuerdo con la evidencia. El error consiste en detectar alguna incongruencia con lo ya sabido de antemano.

Los métodos de expresión de la verdad una vez teniendo validez ayudan a asegurarse de que lo dicho o escrito, o pintado o esculpido, o imaginado, entorno a cualquier aspecto de la realidad sea verificado lo más verdadero posible. Se puede notar además que la verdad no depende del método, sino de sí misma. La evidencia nos lleva a la verdad, pero la evidencia sí depende en su totalidad del método utilizado. Ahora, las evocaciones que traigan cinco piedras, dependiendo del método, también son independientes del hecho veraz. Si la amistad reflejada con la imagen «\o/ X» es asociada a las cinco piedras no parte del hecho de que las piedras sean cinco, sino de las consideraciones que tenga dicha sociedad para la amistad. Igualmente, si la expresión «cinco» no inspira nada no depende del hecho de que sean cinco piedras en una mesa, sino de las acepciones que se tengan socialmente entorno a la palabra en cuestión.

Es posible que algunas verdades sean difícilmente expresables a través de ciertos métodos. El caso de las cinco piedras es sencillo, sin embargo existen ejemplos más complicados en la actualidad. La «Teoría de la relatividad» no sería explicada en todos sus aspectos de una forma sencilla, a través de imágenes concretas, porque la sociedad en la cual las personas somos educadas no dirige la atención de esa manera hacia un cierto tipo de verdades, sino de otras maneras, como el simbolismo deductivo. La misma teoría podría expresarse a través de una novela que revele todos los aspectos referidos y referibles y no necesariamente acudir a los hechos matemáticos de los cuales se vale la Física para deducir dicha verdad. Es más, la verdad que expresa la teoría de la relatividad es una verdad que no realmente se sabe si lo es. La evidencia al momento justifica que sí es posible considerar lo dicho o expresado por la teoría como verdadero, pero no se ha constatado que ésta sea en todo caso cierta para evidencia que hasta entonces no se conoce y pueda afirmar algo contrario a lo previsto. Otros métodos no quedan exentos de esto: pueden igualmente expresar verdades y más verdades supuestas, sin que ello garantice que realmente tengan certeza.

Existen otras verdades expresadas a través de la Literatura que no necesariamente podrían asumirse así permanentemente. Un caso notable es la exposición de la «soledad» a través de una novela dedicada a dicho tema, «Cien años de soledad». Si la soledad es o no una derivación de la cotidianidad y de las frecuentes ocurrencias del mismo destino, puede asumirse como una deducción completamente válida. Al momento no hay otra obra técnica o estética que haya logrado una consideración más general, o una refutación, a la verdad de la soledad. No obstante, esto no garantiza que la justificación simbólica propuesta para dicho aspecto cierre las puertas a nuevas explicaciones. La evidencia de todo no se puede tener, aunque es posible acercarse a ello constantemente.

La verdad, en principio, no tiene limitaciones expresivas. Se ha mostrado con los ejemplos sobre las cinco piedras que simplemente somos nosotros los limitados a dichas formas diversas, en ocasiones convenientemente, pero a la larga no necesariamente. La diferenciación de los métodos entorno a la verdad no puede llevarnos sino a la desatención de todas las posibilidades para aprehender el conocimiento. Muy posiblemente la mayoría, si no es que todos, los problemas de comunicación, la causa fundamental de la violencia, provengan de la aniquilación (inintencional casi siempre) de la distintas formas de verificación o de entendimiento de la verdad. Muy probablemente, si no es que seguramente, los problemas educativos, de estudio y aprendizaje, provengan de la misma forma de ignorar todas nuestras posibilidades metodológicas. Ensayar la búsqueda de distintas demostraciones de una misma verdad nos lleva a la corroboración de la misma, o bien a la refutación de ésta y a la mejora de los métodos en un sentido o en otro.

Porque si de alguna forma Albert Einstein acudió a las suposiciones casi fantásticas, literarias, para poner a prueba las ideas de la mecánica newtoniana, fabulando suposiciones entre observadores y observaciones, lograría detectar las incoherencias de la teoría de Newton y, nuevamente acudiendo a su expectante Matemática lograría establecer una explicación más amplia de la naturaleza del Universo. O bien, si formalizando a través de símbolos casi equivalentes al Álgebra es posible detallar los fundamentos de la soledad de Gabriel García Márquez y llegar a nuevas consideraciones entorno a la misma, o comprobar que lo dicho efectivamente es cierto, entonces puede renovarse la Literatura desde sus cimientos, o consolidarse como uno de los métodos por excelencia, al igual que la Física y el Cálculo.

La «apreciación» y la «medición» pueden constatarse como métodos de adquisición de la verdad. Métodos que en realidad, de acuerdo con lo dicho anteriormente, pueden complementarse y, terminando con la disyuntiva inicial, llevarse a cabo como las mejores herramientas en contra de la ignorancia. Una que, irónicamente, podemos ignorar para ser más humanos, menos bestias y quizá algún día, todo lo que queramos.

25 de Marzo de 2013