Recomendaciones


(01) 'Sobre las proposiciones formalmente indecidibles de los Principia Mathematica y sistemas afines', de Kurt F. Gödel

(02) La creatividad surge de razonar diferente y hallar absurdos, de repensar éstos y brindarles coherencia.

(03) Hackear es experimentar con las limitaciones de la sabiduría convencional, y aprender algo más en su lugar.
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viernes, 15 de agosto de 2014

SOBRE LA POESÍA SUFICIENTE Y NECESARIA, Y LAS IMPLICACIONES EN LA OBSERVACIÓN DEL UNIVERSO

Ha sido planteado un método para la construcción de poemas [¿Cómo escribir un poema?, 3 de Agosto de 2014]. Además, ha sido demostrado que a partir de los 8 pasos sugeridos es posible construir cualquier poema, es decir, que el método expuesto es suficiente para expresar cualquier tipo de idea con cualquier tipo de poema. No tanto por el orden de los pasos, sino por los elementos que componen a los poemas, se admite dicha suficiencia. Brevemente serán señalados los pasos del método:

  1. Pensar en algo para escribir. Donde se establecen las ideas que expresará el poema.
  2. Elegir un ritmo (la métrica). Donde se establece la distribución de las sílabas en los versos (las frases del poema).
  3. Escribir el primer verso. Parafraseando a Paul Valéry, si el trabajo proporciona los trece últimos versos del soneto, el primero nace de la inspiración y sólo de ella.
  4. Escribir el segundo verso, respetando el ritmo establecido.
  5. Decidir de cuántos versos constará cada estrofa (cada párrafo poético).
  6. Decidir la estructura de la rima (la repetitividad de los últimos sonidos en cada verso). Terminar de escribir la primera estrofa.
  7. Verificar la sonoridad de la estrofa escrita leyéndola en voz alta y corrigiendo (reescribiendo los versos) lo que se escuche desagradable.
  8. Escribir las estrofas faltantes y verificar la sonoridad del poema completo, corrigiendo las partes que sea necesario cambiar.

En dicho método es posible encontrar los elementos presentes en cualquier poema. Dicho de otra forma, observando los requerimientos en cada paso es posible entender de qué recursos se vale la Poesía y, en sí, qué la fundamenta.

Han sido señalados en negritas e itálicas los conceptos elementales. Queda necesario tener «ideas», o una filosofía por expresar. Se requiere de un «ritmo», o de una distribución de las sílabas a través del tiempo. También se necesita escribir, es decir, la retórica, la forma de usar las palabras, es imprescindible. Otro elemento de la Poesía es la «rima», o bien, la forma en que el sonido se distribuye en el espacio escrito que ocupa el poema. Nótese, sobre todo en los poemas modernistas, que la rima es independiente del ritmo, aunque se complementan mutuamente, con mayor notoriedad en los poemas clásicos. Finalmente, la Poesía será escuchada por alguien más y debe ser comprensible, de tal forma que se requiere de efectos para la comunicación.

Todo esto constituye el esqueleto de los poemas. Para agruparlos esquemáticamente se ha tomado una estrella de 5 picos, que igualmente podría ser un pentágono de la Poesía:


Cada componente es controlado por medio de algún objeto. Por ejemplo, el tiempo se controla con el número de sílabas de cada verso, o el espacio se controla con el tipo de sílabas al final de los mismos. O bien, si no se controla el objeto en cuestión, es una forma de control ya no regida por el ser humano plenamente, sino regida por la naturaleza misma del texto redactado, de manera espontánea, ya no premeditada en todos sus aspectos.

Entonces, la Poesía depende de la presencia o ausencia de control de diferentes objetos que serán asociados a una estrella, o también pentágono, similar al anterior:


Así, por el hecho de cambiar en un poema alguna de las características de alguno los objetos señalados, sea voluntaria o involuntariamente –aunque el simple hecho de escribir un poema lleva una intención de antemano–, se obtiene un poema diferente. Existen formas ilimitadas de lograr dichos cambios y es ahí donde el poeta encuentra su trabajo y su inspiración.

Un caso notable es el poema «La Serenata», de José Manuel Marroquín:

Ahora que los ladros perran,
ahora que los cantos gallan,
ahora que albando la toca
las altas suenas campanan;
y que los rebuznos burran,
y que los gorjeos pájaran
y que los silbos serenan
y que los gruños marranan
y que la aurorada rosa
los extensos doros campa,
perlando líquidas viertas
cual yo lágrimo derramas
y friando de tirito
si bien el abrasa almada,
vengo a suspirar mis lanzos
ventano de tus debajas.

[fragmento de «La Serenata»]

Cuando se pensaría que ya no existen maneras de hacer cambios en las palabras, tan inamovibles en el diccionario, lo mismo que las reglas gramaticales que dignifican su uso, según las Academias de Lenguas o instituciones afines, José Manuel Marroquín muestra que sin romper con todo ello es posible ejercer un control sorprendente desde la retórica; con mucha más razón es posible explotar la creatividad –que es el acto de pensar de manera diferente a la establecida, de generar cambios– desde la filosofía, o el espacio, o el tiempo, o las formas en que el poema será leído. De estas últimas ya suelen efectuarse recitaciones corales o lecturas individuales de un mismo poema, el cual termina por ser dos tipos de poemas diferentes porque sus efectos de comunicación asimismo lo son.

Entonces la Poesía tiene un poder expresivo ilimitado, apenas sujeto a nuestra voluntad o nuestra desidia para algunas cosas. Porque involuntariamente guardamos silencio cuando estamos callados en la cotidianidad y, sin embargo, estamos ejerciendo un control de las palabras que no están siendo dichas: todos hablamos o callamos poemas queriéndolo o sin quererlo. Incluso una pintura, que también carece de palabras, que también carece de una forma de distribuir la rima, que carece de ritmo, y se lee siempre en silencio porque sólo se ve, y pudiendo representar que no se deseaba representar nada en particular, es una forma involuntaria que termina por construir un poema extraño a partir de cada omisión.

¿Por qué la Poesía puede ser todo? ¿Por qué la realidad tal cual la concebimos es sólo un matiz poético? Porque la Poesía es suficiente para expresarlo todo, cualquier tipo de idea en cualesquiera que sean las formas posibles. Si de momento alguien quiere representar una emoción, una imagen, o cualquier otra cosa, por medio de palabras, rima y ritmo ordinarios, tal que se forme un soneto, entonces será sólo una interpretación de la realidad desde un ángulo, y será una visión válida. Pero a nadie se le niega la realidad y cualquier poema es concebible, de la misma forma que uno lo ve todo al tener los ojos abiertos, sin poder seleccionar las imágenes que deseamos ver: miramos lo bello mientras lo también miramos lo feo rodeando a lo bello, tan sólo para lograr apreciar las diferencias entre beldades y fealdades, y saber así entender cuáles son unas y cuáles son otras.

Un retrato de alguien querido puede transformarse en poemas. Un suceso también. Sin embargo, el retrato y el suceso en sí mismos son poemas, sólo que vistos desde corrientes poéticas divergentes de las corrientes clásicas. Incluso la misma Poesía puede verse como objetos reales, y no con la palabra «Poesía»: suele ser representada universalmente como la flor –de menos la flor– y el canto. Entonces se enunciará el siguiente principio literario, a manera de teorema deducido con argumentos lógicos constructivistas (los 8 pasos de «¿Cómo escribir un poema?») e intuicionistas:


La realidad se conforma de manera
necesaria y suficiente a través de la Poesía.


Sin afán de sonar levemente ingenioso, este principio es derivado de la mera observación científica del fenómeno lírico. Así, en realidad cualquier forma de expresión o inexpresión es una forma poética. Casos anteriores, de personas quizá intuyendo esta conclusión, existen. Basta la contemplación de las fórmulas matemáticas cuya escritura adquiere cualidades bellas de manera misteriosa. El principio enunciado es en realidad una explicación directa de ello: cada símbolo matemático abrevia alguna palabra o algún concepto que, de cualquier forma, puede expresarse con palabras. Entonces, cada expresión matemática es un reducto lógico de palabras abreviadas. Y dado que la Poesía se vale de palabras, cada expresión matemática es un poema sin rima, sin ritmo, quizá, pero con efectos de comunicación tan eficaces que permiten incluso demostrar una distribución estética de los símbolos empleados, a la vez que interpretan fielmente a la realidad.

Las fórmulas matemáticas pueden reescribirse como poemas clásicos sin que éstas pierdan su rigor lógico y, lo que es más, adquiriendo otros formatos sensitivos. A partir del principio observado, tampoco es de extrañarse que el desprecio dado a la Matemática también sea dado a la Poesía, quizá con mayor ahínco respecto a la anterior. Citando a Harry Martinson, tanto la Poesía como la Matemática «hablan un idioma que se adivina» [Poema. 1931, de Harry Martinson] y son difíciles de entender. Por tal dificultad ambas son repudiadas: la primera es temida por ser imprescindible en los estudios escolares; la segunda es simplemente ignorada por casi todas las personas en el mundo.

Dicha complejidad impuesta a la Poesía (y a la Matemática, aunque al final ambas son matices de lo mismo) ocurre como con la persona que no gusta del baile porque no sabe bailar, o de la persona que no gusta de algún platillo porque ni siquiera lo ha probado alguna vez en su vida. Esto es, la Poesía es rechazada porque casi nadie (si no es que nadie) enseña a leer la Poesía, mucho menos alguien la aprende a leer. Lo mismo vale para el Arte, en general, y menos para la Matemática. El caso es, para leer la Poesía sólo se necesita, retomando a Harry Martinson, adivinar. Con más precisión, se requiere suponer qué es lo que el poeta quiso decir, además de poner a prueba dicha suposición para saber si es correcta o no.

Con las adivinanzas ordinarias, la mayoría escritas con rima y ritmo explícitos, se pretende averiguar a qué se refiere la parrafada enunciada. De la misma forma se lee la Poesía, a riesgo de caer en las mismas frustraciones que ocurren con las adivinanzas ordinarias por no lograr entender el significado del texto. Y, lo que es más, con la Poesía llega a ser más frustrante porque no existe, como suele haber en los libros de acertijos, un solucionario explícito tras leerse el poema. Lo más fácil es abandonar la Poesía, hacer de cuenta que no existe, pero se ha demostrado que está en todas partes y que la construimos todo el tiempo: no podemos escapar de ella.

Es más fácil, no obstante, a diferencia de las adivinanzas ordinarias, que los poemas puedan ser entendidos: es suficiente colocarse en el sitio del poeta, preguntarse seriamente qué quiso decir y porqué, para saber el significado de los versos, si los hay, o de la pintura, o de la escultura, o de las fórmulas matemáticas, o de cualquier matiz poético. No existen, a diferencia de lo que suele creerse, muchos significados: sólo existe un significado. Así como sólo se tiene un cúmulo de ideas en un poema, así como sólo un poeta escribe el poema (aunque puede haber poemas escritos por dos personas), y así como las palabras no suelen tener múltiples significados (aunque sí múltiples acepciones), es que el poema no tiene muchas perspectivas, sino sólo una. Si bien, cada quien puede entender (interpretar) lo que quiera, no todas las formas de leer un poema son correctas: sólo hay una forma correcta y es la que el autor decidió exhibir. Esto puede observarse en los pasos de «¿Cómo escribir un poema?»: se deciden versos, rima, ritmo, una sola forma de cada objeto de la Poesía, y no se tiene la indecisión de intentar varias cosas a la vez, a menos que sea la indecisión una decisión de todas formas.

La Poesía se lee, consiguientemente, como se escuchan las frases más comunes y cercanas a la cotidianidad. Al preguntarse «¿Qué hora es?» no se entiende «¿Cuántos patos hay?», sino que se entiende «¿Qué hora es?» y uno responde lo que el reloj señale. En el mismo sentido, si el poema dice «Tengo en mí como una bruma» [Tenho em mim, de Fernando Pessoa], no es factible asumir que el autor se sienta feliz, ni que el encanto rítmico y de la rima sean muestra de dulzura. Si Pessoa enunció que “tenía en él como una bruma”, hay que intentar imaginar cómo se sentiría una bruma dentro de uno, y así distinguir que lo nebuloso de esa bruma sólo sirve para ocultar algo que se desea ver: Pessoa se sentía confundido, tal y como se siente el conductor de un automóvil que atraviesa la niebla en la carretera.

De la misma forma puede leerse toda la Poesía, intentando hallar el verdadero sentido de las palabras del autor. Y si no hay palabras, el verdadero sentido de las imágenes. Y si no hay imágenes, el verdadero sentido de cualquier actitud que tome cualquier persona: todas las actitudes tienen un motivo, incluso el no querer tener motivo alguno es razón suficiente para llevar a cabo alguna acción. En toda la Naturaleza, en todo el Universo hay Poesía que sólo hace falta saber encontrar.

15 de Agosto de 2014

[Esta entrada participa en la XI Edición del Carnaval de Humanidades alojado por @ScientiaJMLN en el blog SCIENTIA]
 
 

sábado, 9 de agosto de 2014

SER RACIONAL


«Manos dibujándose», de M. C. Escher.


«Manos dibujándose» persigue la recurrencia, así como gran parte de la obra de Escher. Y, como él bien concluye, existe un absurdo lógico implicado con dicha cuestión. En el caso de «Manos dibujándose», el absurdo es evidente: no hay una mano de origen.

La resolución lógica de los absurdos –las paradojas– consiste en admitir que se está anteponiendo una idea como verdadera o como falsa (la falsedad es la veracidad de «lo que no es verdadero»), cuando en realidad no tiene sentido tal imposición.

En «Manos dibujándose», la idea antepuesta para construir la paradoja es que “debe existir necesariamente una primera mano”. Admitir esa idea de previamente implica el hallazgo ineludible del absurdo en «Manos dibujándose», porque en la imagen no hay una primera mano. De haberla, la siguiente no dibujaría a la primera, sin embargo lo hace.

Otra forma de observar la paradoja –esta forma es menos común– yace en la siguiente idea antepuesta: no existe una primera mano. Si esto se cumple (siendo lo contrario a la primera idea, es decir, considerando que la primera idea es falsa), implica que ambas son la última mano, lo cual es incoherente: así como con los números, el antecesor y el sucesor no pueden ser iguales; una mano debe ser la primera y la otra, en consecuencia, la última.

Se resuelve la paradoja que representa Escher con «Manos dibujándose» de la siguiente forma:

Prescindiendo del concepto de «orden».

Es decir, el absurdo se resuelve haciendo que las palabras «primero» y «último» no cobren sentido alguno. Si el «orden» carece de significado, no cabe preguntar cuál es la primera y cuál la última mano. ¿Cómo es posible quitarle significado al «orden»? ¿Cómo es que dicho concepto podría no representar nada?

Suponiendo que “somos” una de las manos, al dibujar la siguiente tendríamos que dibujar, a la vez, nuestra propia imagen, porque la mano que nos sucede está dibujándonos según «Manos dibujándose». Pero nosotros ya estamos dibujados. De lo contrario, no podríamos estar dibujando a la mano siguiente. Entonces la mano que nos sucede ya está dibujada (porque ya estamos dibujados) y, finalmente, no queda más dibujo por hacer. En otras palabras, «Manos dibujándose» ya estaba dibujado y no es necesario dibujar nada antes ni nada después de ninguna de las manos. Así, ambas manos fueron dibujadas al mismo tiempo por Escher, y el «orden» en el dibujo carece de significado: es la expresión «al mismo tiempo» lo que expresa la carencia de «orden».

En general, como ya se ha mencionado, la recurrencia genera absurdos. En general, como se ha mostrado, las paradojas se resuelven al prescindir de una idea que en principio parece razonable, pero que en realidad no lo es. Eso muestra Escher con su obra pictórica.


«Cinta de Möbius con hormigas rojas», de M. C. Esher.

Como otro ejemplo, la imagen anterior plantea una paradoja: las hormigas no pueden salir del pequeño universo que la cinta de Möbius constituye. ¿Qué origen tiene aquel universo? No hay principio ni fin. Si tuviera algún comienzo, dado que se trata de una cinta de Möbius, también debe de ser el final, pero eso es contradictorio: el principio va antes del final y no pueden ser lo mismo a la vez.

Sin embargo, si nuevamente se prescinde del concepto de «orden», el absurdo desaparece: así como en el conjunto cuyo único número es el 1, no existe ni primer ni último elemento, igualmente las hormigas se encuentran caminando sobre una única superficie. El universo de las hormigas no tiene anverso ni reverso; sólo tiene una cara.

Quizá ello ocurre con nuestro Universo, el Cosmos, que intentando buscar su origen y su final nunca los encontramos. Quizá hablar del origen del Cosmos es tan falso como hablar de su final y, entonces, en realidad no tiene sentido siquiera preguntarlo porque la pregunta no debería representar nada.

La recurrencia suele asociarse directamente a las paradojas. Es claro: al intentar que exista un «orden» donde no lo hay, donde ello no tiene sentido, se generan las paradojas (porque hablar o pensar con mentiras tarde o temprano lleva a mentiras, según refiere el teorema fundamental de la Lógica).

Por decir, al intentar obtener todos los números naturales se presenta una idea repetitiva, recurrente: siempre hay un número sucediendo a algún número natural. Si se pregunta cuál es el último número natural, no hay respuesta. Decir que un número dado es el último de todos es falso. Decir que, consiguientemente, el siguiente a ese número es el último también es falso. Buscar el final en la lista de los números naturales simplemente no tiene sentido y en realidad no debería cobrar significado alguno dicha cuestión. Siendo racionales, la pregunta «¿Cuál es el último número natural?» debería resultar incomprensible al ser escuchada, tanto como cualquier pregunta absurda, por ejemplo, tanto como «¿Qué comerás ayer?»

No obstante, las palabras tienen significado pleno, independientemente de la pregunta. De ahí que incluso las preguntas absurdas resulten en cierta medida comprensibles. Ya Gödel nos ha mostrado tal situación con su teorema de incompletitud, que dice (con palabras cotidianas)

«Existen saberes verdaderos que jamás podremos acceder.»

En la pregunta «¿Qué comerás ayer?», cada palabra es perfectamente comprensible, y con cierta imaginación toda ella también tiene un significado accesible a cualquiera. Sin embargo, la respuesta es inaccesible: de haberla, implicaría un absurdo. No obstante, según el mismo Gödel y su teorema de suficiencia, «Todas las preguntas tienen respuesta.»

La pregunta «¿Qué comerás ayer?» tiene respuesta, pero es inaccesible a nosotros, los seres racionales. Es inalcanzable dicho saber porque la respuesta a la pregunta no es ni verdadera ni falsa: simplemente no tiene sentido. Cualquier cosa que se conteste es válida: pescado, pollo, cerdo, espinacas, manzanas, etc. Sin embargo, ninguna de ellas es ni verdadera ni falsa, porque preguntar por el futuro en el pasado no tiene significado real alguno, aunque sus palabras sí lo tengan (aun teniendo significado la pregunta misma, con cierta imaginación).

Ha sido resaltada la palabra «real». Porque, al final de cuentas, nuestras nociones de veracidad o falsedad provienen de lo que nos rodea, lo que asumimos como real. Jamás hemos visto que los días futuros sean igualmente días pasados y por ello la pregunta «Qué comerás ayer» es absurda. Tampoco se ha visto que exista algo que se cree a sí mismo, como ocurre con las «Manos dibujándose», y por ello es posible asumir que esa imagen fue la obra de Escher y no de las manos mismas. Ni tampoco se ha visto que la sucesión de números naturales se detenga en alguno de ellos, por lo cual la pregunta «¿Cuál es el último número natural» también carece de sentido, y por ello confiamos que los axiomas de Peano son ciertos. La realidad, lo que podemos sentir, medir, vivir, ver, es la base de la razón, de nuestra cordura.

De tal forma es difícil pensar que existan propiedades imposibles de ser medidas, y que, no obstante, sepamos demasiado sobre ellas. Es absurdo pensar que sepamos lo que ocurre al interior de la caja de Schrödinger (el ser vivo en su interior es irrelevante) cuando ni siquiera la hemos abierto, no obstante existe una aceptación casi unánime sobre los conocimientos místicos que refieren una simultánea condición de vida y muerte. Tanto la vida como la muerte son posibles, pero no simultáneamente: eso es absurdo. Sólo contamos con la posibilidad (jamás certeza) de que alguna de las dos ocurra. Esa posibilidad sí es simultánea, pero ninguna de las dos condiciones ocurrirá a la vez que la otra ya abierta la caja. Preguntarnos sobre lo que ocurre al interior de la caja no tiene sentido, y es tan absurdo como preguntar «¿Qué comerás ayer?»

Igualmente es difícil pensar que sepamos lo que ocurre con los electrones o los fotones cuando no son detectados, y más difícil es pensar que podemos saber especulativamente lo que ocurre donde ni siquiera hemos medido interacción alguna entre partículas que se ha dado a bien llamar “entrelazadas”. Sólo podemos saber que existe una ley respetando el principio de Pauli entre electrones, no importando las distancias, pero es imposible saber qué ocurre previamente: es imposible saber si hay o no información “superlumínica”, porque saberlo lleva a contradicciones evidentes como las planteadas por Einstein. Porque preguntarnos qué ocurre cuando no detectamos una partícula es tan absurdo como preguntarnos «¿Cuál es el último número natural?»

Y se ha mencionado que «hablar o pensar con mentiras tarde o temprano lleva a mentiras». Por ello se insiste siempre en la evidencia: medir, siempre medir. Y quizá pecando en el exceso, «Una imagen vale más que mil palabras», más que mil razonamientos absurdos. Y si es imposible medir, entonces habremos de callar para no errar en lo que podría ni siquiera tener algún significado coherente.

Nadie siente el color rojo como yo lo siento, porque no son yo, sino ellos. O quizá lo sientan como yo lo siento, rojo, pero no son yo y no les evoca lo mismo. Porque sentir es medir con la vida, es real la soledad en el Cosmos: nadie puede sentir como yo siento lo que siento. No obstante, existe alguna pequeña confianza en que algún Escher hizo el universo en el que estamos, que somos hormigas idénticas y que, finalmente, quizá los demás sienten como yo y no lo puedo saber porque eso es un conocimiento inaccesible para mí, alguien que ocasionalmente intenta ser racional.

9 de Agosto de 2014

[Esta entrada participa en la XI Edición del Carnaval de Humanidades alojado por @ScientiaJMLN en el blog SCIENTIA]

 

viernes, 13 de diciembre de 2013

PARA HALLAR CONTRADICCIONES (O MENTIRAS)


Sócrates, el padre de la búsqueda de la verdad.

***

Iterando se llega a Roma.

1. Lea o escuche atentamente.
2. Intente refutar lo leído o escuchado.
3. Si no lo logra, siga intentándolo.
4. Si lo logra, verifique que usted no se contradiga.

Cabe mencionarse que en ocasiones se miente inocentemente, por la ignorancia intrínseca del ser humano.
13 de Diciembre de 2013
  
[Esta entrada participa en la VIII Edición del Carnaval de Humanidades alojado por @MartaMachoS en el blog ZTFNews.org]

 

jueves, 6 de junio de 2013

IV EDICIÓN DEL CARNAVAL GEOLÓGICO: NUESTRO INCREÍBLE PLANETA



Andrija Mohorovičić, geólogo yugoslavo que
estudió la propagación de las ondas sísmicas,
precisando la ubicación de los epicentros.


Si fueran dos, sería increíble. Porque es una y encontramos «el sustento físico de la Humanidad»1. Apenas con su masa bastaría para comprender lo asombroso de su irrelevante pequeñez entre las lluvias sulfúricas de Venus y las tormentas eléctricas de Saturno. Si fueran dos, sería increíble. Porque en su interior ebulle una mezcla magnética que rota y rota sin cesar, como los días y las noches que pasan adelante rigiendo el tiempo, elaborando con níquel y hierro el magneto impresionante de los viajes que cambiaron nuestras vidas. Entonces no sólo su corteza podría llamarse el sustento físico de la Humanidad, sino toda la extensión en forma de dínamo, en forma de candente presión al interior, al fondo, por debajo de las discontinuidades de Wiechert y Mohorovicic. Extensiones de manto fundido a partir de la radiación, de las rocas líquidas emitiendo cuantos, de los cuantos aumentando la temperatura por debajo de susceptibilidades y existencias más allá de lo terreno, quizá, pero imposibles de ignorar la existencia fría, sólida, firme, de la capa de silicio, óxido de silícico.

Grandes proyectos fueron emprendidos en la búsqueda del «sustento». Semejante a Mohole intentando perforar el infierno cada vez más creciente, a venticinco grados Celsius por cada kilómetro más cerca del Diablo. Pero sin el temor de éste, porque hay una cubierta prolífica, azulada, salina y salada, donde las rocas se enfrían al contacto: son los mares que adquieren una forma cálida, tibia, el cobijo de la gran Madre, esa cosa increíble que no está dada por duplicado, lo cual sería increíble. Una sola tiene gran edad, de fósiles, y antes de los fósiles sedimentos y más sedimentos. Tierras ignotas que antes fueron océanos. Lares profundos de grietas volcánicas donde los continentes se encogen, se hunden, los montes se alargan, se ensanchan, y los suelos oscilan a través de las capas de edad. Manto líquido y presiones de espanto que alean muy exacto el núcleo de esa Madre, el gran sustento, y también de enormes teorías intentando explicar cómo es que hoy nos encontramos aquí. Gases que ha siglos se llamaron atmósfera, hoy día provocan un invernadero. Gases que ha siglos se llamaron inertes, hoy día son la esencia de la vida. «Roca eres y en roca te convertirás». Y la vida proviene de las rocas y las aguas. Gases que antes eran atmósfera, ahora son vida y después son la roca. Que se cotiza, fósil en yacimientos, una cosa que es más vieja en comparación. Que en su vejez se calcula a través de las rocas, que son vida y nuevamente rocas.

De ellas el sustento humano, pero no son dos; sería increíble. Somos sueños que se cristalizan, y por los cristales de piedras se logran. Piedras con formas, condiciones y cuestiones. Condiciones de presión, un pasado térmico distante. Cuestiones más allá, buscando otra Madre, la que nadie ha tenido. Hurgando el subsuelo y elevando ilusiones. Persiguiendo a los dioses, el Sol y la Luna. Convocando colonias marcianas, ficticias e inalcanzables. Pero las piedras todo lo han vuelto aprehensible. Sueños que se cristalizan, y por los cristales de piedras se logran. Buscando dos sólo se encuentra una, el sustento de toda la Humanidad. Vieja madre, de aguas y vida. De sismos, volcanes y gases cambiantes. Vieja madre, más vieja que un fósil. Compitiendo en sus huracanes con las tormentas ajenas, con las lluvias más ácidas. Estudiar a la Tierra, es comprender nuestros días y nuestras noches. Nuestra historia, que hasta el momento no está duplicada, pero a pesar de esto, la concebimos por siempre increíble.

1 De la enciclopedia Áreas: Pons, E., et. al. (1992) Áreas. Consultor didáctico. [Ciencias naturales]. Barcelona, España: Nauta.


NORMATIVIDAD DEL CARNAVAL

Por consiguiente, el tema de esta edición ha de ser Nuestro increíble planeta. Todo los datos magníficos, brutales, todos siempre inimaginables. Nuestro planeta nos ofrece grandes oportunidades al respecto, se ha mencionado y podría reforzarse:

1. Puede participar cualquier blog o archivo publicable. No hace falta especificar la procuración de la línea propuesta, pues el tema es verdaderamente vasto.

2. El plazo para presentar aportaciones corre del siete de junio de dos mil trece (7 de junio de 2013) al siete de julio de dos mil trece (7 de julio de 2013).

3. Se pueden enviar las aportaciones, para esta IV edición, a @teoremadegoedel donde el anfitrión K. F. Gödel (o Gödel) las observará, o bien como un comentario en ciencia-y-logica-suficientes.blogspot.mx en esta entrada de apertura, o bien a la cuenta de Twitter @geocarnaval (Carnaval Geológico).

4. Toda entrada participante deberá poner un texto así: Este post participa en la IV Edición del Carnaval Geológico (link al post de apertura) alojado por K.F. Gödel en el blog Ciencia y Lógica son suficientes. También puede agregarse el logotipo del Carnaval. No importa si es al comienzo o al final, pero hay que incluirlo para poder ampliar nuestra comunidad y comunicar mejor nuestro mensaje.

5. Todo tipo de material está permitido: fotografías, textos de referencia, libros, etc.

6. Se podrá votar por el Mejor post de la edición IV. Para ello durante el mes posterior al término de la recepción de entradas las votaciones se recibirán en la cuenta de Twitter del Carnaval.

Que siga esta aventura, esta búsqueda entorno a la Madre Tierra, de donde provenimos. Somos ella y ella es de nosotros. ¡Bienvenidos a la IV Edición del Carnaval Geológico!



APORTACIONES AL CARNAVAL

1. Calpurnia en las ondas #5: ¡Qué bonita es la Geología! Entrevista a Nahum Méndez, de Luis Moreno Martínez.

Inaugurando esta IV Edición, su autor comparte la perspectiva propia y del creador de este Carnaval. Por supuesto, la Geología es magnífica.

Por parte de la anfitrionía, una breve exposición sobre la averiguación de un dato increíble, la masa de nuestro planeta a partir de la ley de gravitación de Isaac Newton.
 
3. Desvelado el misterio de la Gran mancha blanca de Saturno, de @Zientzia.

Sobre algunos aspectos de Meteorología, y cómo los modelos matemáticos de acá pueden ayudar a resolver problemas de allá, y también de vuelta.

4. Sobre los efectos superficiales de la tectónica de placas, de K. F. Gödel.

Una breve y aproximativa explicación sobre aquello que ocurre durante un terremoto.

5. He sido la muerte, de @ageologicas.

A través de una perspectiva simple y pícara, la comprensión de un increíble cambio sobre la Tierra a causa de la Vida.


viernes, 12 de abril de 2013

EL MEDIO TIEMPO DE LA IV EDICIÓN DEL CARNAVAL DE HUMANIDADES

Sin fin. La IV Edición del Carnaval de Humanidades aún no llega a su fin. Historias como ésta, donde la participación es permanente, realmente parecen nunca terminar. Se podría pensar esto, la permanencia permanente, porque se ha contado con veintiocho aportaciones recibidas en un periodo de treinta y tres días. Cada una con su respectivo resumen. Cada una llevando a cabo su propia intención por comunicar. Cada una susceptible a los Debates. La información que genera información. Dice el diccionario, debate: discusión. Y como suele ocurrir con el diccionario, el clásico de clásicos, se debe buscar la palabra de la definición. Por lo tanto, dice el diccionario, discusión: examinación minuciosa sobre una materia. La materia: el núcleo de cada aportación al Carnaval. La examinación minuciosa: los cuestionamientos, definiciones, redefiniciones, observaciones, pruebas experimentales y pruebas sobre las pruebas, análisis gramatical y síntesis retórica... Todo ello con tal de desentrañar en el abismo de la «verdad» que no cesa de exhortarnos a su búsqueda.

Se han Retomado a los clásicos. En todos ellos se observa, primeramente, admiración. Se ha compartido, de muy distintas formas, las razones por las cuales hemos de admirar a los artistas y científicos que conceden su creatividad para explotar la genialidad. Pero ellos, los clásicos admirables, no fueron lo que de ellos sabemos sólo por su clarividencia divina, sino por los clásicos que los precedieron. Por una parte, los científicos enarbolando la precisión y exactitud, los cálculos y eficiencias, las deducciones y los esquemas, todo por dilucidar entre números y argumentaciones el valor de tal o cual parte de la Naturaleza. De tal o cual parte de nuestra Humanidad. De tal o cual parte de tantas y tantas perspectivas que se pretenden unificar. Teorías que de uno, el descubridor, pasan al otro que la entiende y sucesivamente entre todos los que entienden y pretenden entender evidencias replicables o replicables en la imaginación, surgen las ideas que obvian al Universo.

Por otra parte, los artistas enarbolando los matices entre dimensiones. Como en la Pintura, el pleno sobre un plano. Como en la Música, el pleno en el plano espacial y sus secuencias temporales. Como la Literatura con sus planos que se curvan de maneras casi einstenianas, entre el presente y el pasado intentando explicar el futuro. O como la Escultura con sus planos tangibles, un nuevo plano sensorial. Todo por dilucidar entre pinceladas de colorido u opaco Destino que somos los ejemplares exangües sobre un bólido más bólido apenas que la millonésima del Sol. O bien, que entre destinos descritos con historias elocuentes se vislumbran estructuras de pensamiento y observación. Con las sonoridades representando alientos y los alientos a la aprehensión de alguna forma u otra cosa que de universalidad ofrecen horizontes creativos e ilimitados.

El reto de la Ciencia y el Arte, y cualesquiera disciplinas propuestas en el hallazgo de la «verdad» ha de ser que entre admiraciones y objeciones teóricas se convenza al público a desechar el paradigma, a que el «ser clásico» no influya en las decisiones, sino que esto radique en los hechos. Porque los clásicos no son para adorarlos. Se estudian. Se entienden. Porque al igual que esta IV Edición ellos también han tenido intenciones por comunicar. Se desmenuzan. Y una vez entre tanto, generar el nuevo paradigma. Convertirse en clásicos y ser desterrado del Salón de la Fama. Pero nunca, a diferencia de los ámbitos triviales, los clásicos son eliminados. Ya está el caso de Lamarck que hoy día con el epigenoma pasó de ser denigrado a ser considerado. Los clásicos nos llevan por el camino. Camino de ingenios. Cómo soportar tempestades. Entonces, que este Carnaval y los que vengan se discutan, y se analicen. Que se guarden en la memoria y que de la memoria florezcan. Que volvamos a las raíces y de las raíces, las hojas. Que de las hojas la verdura y el color del Árbol de la Sabiduría. Porque no es la intención, como Adán y Eva lo quisieron, el llenarse de soberbia concluyendo que, por ejemplo, el Universo se expande, sino el vivir nuestra propia existencia. Existencia humana. Debatible. Por consiguiente y se ha dicho, permanente.


SOBRE LOS DEBATES Y LAS VOTACIONES

De cada aportación al Carnaval, mismas que en un listado serán expuestas con sus respectivos resúmenes a continuación, puede extraerse un cuestionamiento o una crítica razonable así como se ha exhortado en la introducción que precede. Para ello existe un espacio definido y acondicionado por la matriz del Carnaval de Humanidades. Presionando aquí, es posible ver los diálogos que entorno a esta edición del Carnaval pueden realizarse. A manera de comentarios.

También es posible participar en el debate a través del Hashtag #CHumanidades, tiene el mismo fin que en el espacio propuesto por la página matriz del Carnaval.

Sobre las votaciones, también la matriz del Carnaval ha de sugerir la forma de realizarlas. Con ello se intenta reconocer a los participantes, como un incentivo a la creatividad. No obstante, todas las entradas, como que cada una ha merecido un resumen, son importantes y, reiterando, cada una es susceptible de discusión.

Entonces, las contribuciones hechas a la IV Edición del Carnaval de Humanidades, con una breve exposición donde se invita a leerlas:

1. Reflexiones al margen del simposio, de @Ununcuadio.

Nos comparte algunas perspectivas que en el VIII Simposio de Enseñanza e Historia de las Ciencias y de las Técnicas surgieron. Cómo es que algunos «hitos» se forjaron hace ya casi siglo y medio, y otras curiosidades históricas entorno a la Ciencia del antepasado.

2. Agua se escribe con 'h', de @JesusGarozRuiz.

Un artículo que exhibe una perspectiva muy constante en el mundo químico: la clásica palabra «agua» sometida a su fórmula, y otros asuntos al respecto.

3. En las orillas del océano cósmico, de Rodolfo Zermeño.

Como un homenaje a Carl Sagan, se expone (después de presionar la opción Ver más...) la actitud expedicionaria que la humanidad tenía antaño y las consecuencias que esto representa hoy día.

4. Caspar David Friedrich: el infinito y lo sublime, de Vicente Varas Bucio [@elchen00].

En palabras de su autor, Caspar David Friedrich es un clásico fundamental hoy día por su concepción del artista «como intérprete del mundo». En este texto se exhibe al pintor Friedrich, éste a su vez exhibiendo al hombre «sometido a la mortalidad».

5. "Promesse de bonheur" Felicidad embotellada, de Mariana Orozco.

De François Coty, el perfumero, a la realidad de nuestra «esencia», expresa lo sutil de la misma y las implicaciones que tienen las circunstancias entorno a las necesidades ficticias.

6. Una propuesta para la tercera cultura de C. P. Snow, de @Ununcuadio.

Una búsqueda permanente de la verdad como la tercera cultura, a través de no importa cuáles medios, Ciencia o Humanidades, queda expuesta en este texto que abre un sendero para la discusión de su efectividad.

7. El "homeópata homeopático" y la bacteria que nunca existió, de @ManoloSanchezA.

Señalando la existencia de un clásico que nunca lo fue, nos exhorta a poner a prueba nuestra capacidad de crítica, más que científica, lógica, valiéndonos de las herramientas más sutiles: reconstrucción histórica, análisis cuantitativo, y cabría sugerir un análisis sociológico.

8. ¡Tú también puedes ser científico!, de @Ununcuadio.

Disfrutando la experiencia que resulta de revivir a los científicos clásicos (Newton, Tesla, etc.) por medio del Arte, específicamente el teatro, su autora nos comparte una forma más en la cual es posible conjuntar a la Ciencia con otras disciplinas cuyo objetivo siempre será uno común al de ésta: acercarnos más a la verdad.

9. Mutantes, de @ReCienciablog.

De mutaciones reales y ficticias, esta entrada refleja la presencia de la cultura científica en la cultura popular, tanto más interesante y común la una se vuelva como la otra le siga, y un aspecto que jamás deberemos olvidar (léase la última frase de la entrada).

10. Condena y muerte de Jesús el nazareno, de Daniel García-Parra.

A partir de la incuestionable existencia de un personaje histórico clásico como lo fue Jesús el nazareno, el autor de este texto consigue cuestionarse de manera metodológica la influencia de éste, el nazareno, en el pasado, analizada con las herramientas históricas, allegándonos un poco más la verdad; todo esto para entender (indirectamente) los hechos de hoy y del futuro.

11. Presocráticos, de @daphnella.

Indudable resulta la presencia de los griegos en la era moderna. Ideas tan impresionantes como increíblemente próximas a la realidad en las explicaciones del Universo participan hoy día con base en autores clásicos que en este texto se exponen de forma breve.

12. Breve análisis lógico y retórico de la Ciencia y el Arte como precursores de la verdad, de Kurt Friedrich Gödel.

Proponiendo una resolución al problema de la conjunción de saberes científicos y artísticos, estos últimos como representantes de las Humanidades, la anfitrionía presente ofrece el texto aquí señalado. [También se encuentra aquí.]

13. Horas muertas, de @JesusGarozRuiz.

Sean los programas televisivos unos clásicos o no, siempre queda lugar, al menos como se muestra en el texto aquí mostrado, al doble análisis: objetividad y subjetividad de una serie de ironías entorno a la moderna vida sedentaria.

14. Un GRAN hombre, de @bioamara.

Las Humanidades se encargan, en muchos de los casos, de mostrarnos por qué somos miserables. Ahora, la Ciencia ha contribuido junto con el «GRAN hombre» a mostrarnos no sólo por qué, sino cómo evitar dicha miseria.

15. Un comentario libre, en coautoría de @daphnella, @elchen00, y K. F. Gödel.

La brevedad del diálogo, tan espontáneo como verídico, desentraña algunas conclusiones entre estilos de vida y perspectivas ante la lógica del Universo. [También se encuentra aquí.]

16. Ésta es mi cruz, de Nuncacreíquefuerabuenaidea.

De entre los problemas clásicos de la vida, este texto nos comparte aquel conflicto sobre la identidad, tan discutido antes y después, tan acompañable por las Humanidades de forma certera: vaya que su autora tiene razón, «Ésa es nuestra cruz».

17. Arquímedes y el Doctor, de @cuantozombi.

A través de una imagen fundamental para la historia de la Ciencia, este texto permite entrever de una forma audaz no sólo el valor del hombre, sino del intelecto del mismo, su ingenio y sus pasiones.

18. A hombros de gigantes, de Iván Rojo.

La frase de Newton como inspiración de la poesía. La frase de Newton como precusora de recuerdos, de anhelos, por la búsqueda eterna entre la «miseria» y el «diamante», que es lo que somos y poseemos según su autor, es decir, somos seres humanos.

19. Paréntesis, de @Ununcuadio.

La Literatura, como ha de suponerse, nos lleva a la aprehensión de la realidad. Existiendo realidades diversas, incluso es posible olvidarse de hechos y personas semejantes a «Don Juan Tenorio» descrito por Zorrilla y retomado como un clásico en este texto.

20. El anfígeno infernal, de @luisccqq.

Al igual que el azufre y el mercurio, podría pensarse que Ciencia y Literatura no se mezclan. Y si ahora se conoce al solvente que mezcla al «anfígeno infernal» con el «metal frío», también ha de existir el texto, como aquí se muestra, donde ambas ramas dedicadas al hallazgo de la verdad nos hagan recordar una parte de la historia de la humanidad y otros conocimientos entorno a ello.

21. ¿Dónde estabas y qué hacías cuando anunciaron que habían encontrado el Higgs?, de @ClaraGrima.

Higgs, al día de hoy, sigue siendo un posible candidato para el premio Nobel de Física. Pero nadie sabe a ciencia cierta por qué no existe el Nobel de Matemática. Quizá hayan sido pleitos de faldas o... Nadie lo sabe, pero pueden leerse aquí varias «teorías».

22. ¡Lo sabía, mamá! ¡π es racional!, de @ClaraGrima.

Saber si π es racional o no, es crucial para la humanidad. Sin este tipo de conocimiento ni siquiera el Arte sería lo que hoy es. Por eso no es exagerado referir que en este texto su autora y su «π racional» revelan, a través de la inocencia de los hombres, las claves sobre cómo aprehender el conocimiento, nuestra realidad.

23. Metafísica y mortadela, de Rafa Sastre.

Disponiendo de la «nada» como si lo fuese todo, este texto permite asociar los aspectos de la cotidianidad con el idealismo trascendental de los problemas filosóficos, con clásicos como Jesús Mosterín, a través de un diálogo fluido y figuras retóricas exactas.

24. Otra teoría más sobre el euskera, de @aitor_santis.

Reflejando las dificultades que, como en toda disciplina científica, los métodos lingüísticos representan, se exponen las diversas posturas sobre el origen del euskera, un caso peculiar y fundamental en el estudio de los dialectos ante su capacidad de perduración frente a la inevitable evolución que el tiempo conlleva.

25. Stern y Gerlach - El experimento que cambió el curso de la Física, de @altatoron.

Ni la teoría ni la experimentación son nada sin la cooperación mútua de éstas. Con tono fabulador y decididamente magnífico, este texto acerca a la Física cuántica desde un pasado de teorías inciertas hasta un presente donde aún no se olvida la importancia de dos clásicos resolviendo con un experimento crucial el futuro de los pensamientos más prometedores.

26. Del teorema de Gödel, de K. F. Gödel.

Sobre la historia de un teorema crucial para la Ciencia, un texto que desde la Lógica, tan empleada en lo cotidiano y admirada en lo profesional, aborda la sutileza del razonamiento humano.

27. Día internacional de la Mujer... en la Ciencia, de @mikael_mm.

A través de una mirada hacia la feminidad del conocimiento y los retos que nos esperan entorno a ello, el autor de este texto recuerda la importancia definitiva que tienen las mujeres para la subsistencia sobre la búsqueda de la verdad.

28. La Vía Láctea en la Grecia Clásica, de @Cuantosycuerdas.

Distinguiendo a la literatura clásica de la realidad física, el autor de este texto comparte su aprecio por las historias escritas, la mitología antigua, y las impresiones que en retrospectiva provoca la observación del pasado contrastando con nuestro futuro.

12 de Abril de 2013